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Navidad es un acto de comunicación

¡Siempre es agradable recibir un llamado o un mensaje de gente que amamos, respetamos o admiramos! ¡Alguien pensó en mí!
Pensamos en ese momento en que esa persona se acordó de nosotros, que eligió las mejores palabras y se esforzó, realizó acciones para que su mensaje nos llegue.
Son una gran cantidad de pasos que son necesarios para que el acto comunicativo se realice.
El que quiere comunicarse debe trabajar para que el significado que desea transmitir esté puesto en palabras que para mí quieran decir lo mismo, en especial si el mensaje es importante.
¿Qué sucede si nos enteramos que alguien muy importante, por caso un presidente, un rey, o el creador del universo quiere decirnos algo. Bueno, en realidad, esto ha sucedido.
Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas. Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. (Hebreos 1:1-2 - La Biblia)
Hablar de Navidad y hablar de la llegada de Dios a estar entre nosotros es lo mismo. Pero lo más importante que tenemos que entender es que Dios está haciendo un esfuerzo enorme desde hace siglos para entablar una relación con nosotros. 
Para algunos quizás suene raro. En ocasiones algunos se preguntan dónde está este Dios cuando hay sufrimiento, cuando hay injusticia. Justamente es Él que clama por indignación cuando pasan cosas como éstas, es Él que quiere intervenir en defensa de los débiles. Pero, no va a ir en contra de nuestra voluntad, no va a forzar nuestros corazones para que lo busquemos torciéndonos el brazo.
Por eso quiso estar cerca nuestro, sentir lo que sentimos, necesitar lo que necesitamos en la persona de Jesús, que llegó a padecer la injusticia de los hombres sobre sus propios lomos.
Te invito hoy a alzar la mirada y entablar una charla con Dios. Porque la comunicación es entre dos, incluso para Dios. No dejes pasar este tiempo sin dedicarle unos minutos a escucharlo, porque te quiere bien y te anda buscando, como siempre lo hizo.

Por qué decimos Feliz Navidad

Hay frases que, de repetirlas, se nos naturalizan, es decir forman parte de nuestro organismo mental y se niegan a ser revisadas.Es un buen ejercicio, de tanto en tanto, examinar nuestras palabras y los sentidos que encierran. Porque, aunque a veces lo parezca "esto no es una pipa".
En estos tiempos de fin de año, cansados ya de todo el recorrido de trabajo, estudio, etc., nos colocamos en situación de balance, respiro, empezar de nuevo, aprovechando el paréntesis que se produce por las fiestas de Navidad y Año Nuevo.. Se escucha aquí y allá eso de "felices fiestas" o de "feliz Navidad".
¿Por qué "Feliz"? ¿Por qué encierra una expresión de deseo cuando es una fecha de recordar?
¿Por qué "felices"? Será que asumimos las dos fechas, junto con año nuevo, como una. Lo cierto es que muchas veces en las casas las dos celebraciones son idénticas. Igualar las dos fiestas significa despojar a la primera de su sentido original.

Qué significa Navidad
Sabemos que Navidad proviene de Natividad, es decir, nacimiento, y en este caso, el de Jesucristo.
Resulta curioso cómo ha persistido en el tiempo la celebración a pesar de que nuestras sociedades ha olvidado al personaje principal, el sentido y las consecuencias del acontecimiento que se recuerda.
El cine, por ejemplo, desarrolló un mito navideño cargado de buena voluntad (el "espìritu navideño") y ha puesto en el centro a Papá Noel (o Santa Claus) y el árbol, el trineo y los renos, la nieve... ¡y los regalos! Siempre recuerdo el día en que les regalé a mis hijos la película "El Expreso Polar" y la decepción que me llevé al ver que una historia de Navidad no tenía nada de La Navidad

Pero, detengámonos un momento. El acontecimiento que da origen a esta fiesta es el nacimiento en una región muy pobre, dentro de una familia pobre, trabajadora, de un niño. Las circunstancias del nacimiento fueron muy difíciles. Un país sojuzgado por la dominación imperial romana, condiciones de vida muy duras, expectativa de vida muy bajas. Una madre adolescente, soltera, que habrá despertado más de algún comentario en la familia o el pueblo.
Sin embargo, en ese nacimiento se escuchó de los cielos una canción que hablaba de la gloria de Dios, pero también de la buena disposición de ese Dios para con nosotros. Una nueva oportunidad, una puerta que se abre para la esperanza.
Para muchos que creen que ya no hay fuerzas, ni esperanza de cambio o de perdón, hay una noticia de parte del mismo Dios que viene a traer todo esto para los que quieran creerle.
Un evento de esperanza en la necesidad, se ha convertido en un tiempo para el consumismo y la propia satisfacción. El significado de entrega, de sacrificio, de ofrenda se cambió por el de recibir, llenar el estómago.

No festejes Navidad
El sentido de navidad tiene que ver con dar, con darse. 
En caso de no querer, te propongo que el 24 de diciembre hagas fiesta pero que no digas "feliz navidad", que celebres la amistad, pero no Navidad.
No festejes Navidad si vas a concentrarte en el consumo y en acumular bienes.
No festejes Navidad si el centro de tu vida es tu propio yo y tus deseos.
No festejes Navidad si el propósito es encontrate con la familia o amigos.
No festejes Navidad si estás esperando la noche para un tiempo de desenfreno.

Propongo que los que sabemos qué es Navidad, celebremos la fecha en consonancia con el significado de la misma pero sin sumarnos a la vorágine comercial consumista y hedonista de nuestra cultura y nuestro tiempo. Que nos sumemos al mismo Jesús que viene a decirnos a todos los hombres que hay esperanza, que se puede comenzar de nuevo. Que Dios está interesado en nosotros y que viene a ser como uno de nosotros (y de los más pobres) para estar cerca nuestro y sentir lo que sentimos.

Una invitación
Te sugiero que hagas un momento especial en la noche del 24 para leer la historia del nacimiento de Aquél que vino a estar cerca de nuestros corazones, que nos trajo buenas noticias de que Dios está entre nosotros para darnos una nuevo oportunidad de vida.
Que recordemos y conozcamos a Aquél que dijo "Yo he venido para dar vida y para darla en abundancia".
Que Dios te bendiga y tengas una buena Navidad.

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El error de la foto

En esta ocasión, les traigo un texto ya publicado, pero "corregido y aumentado", porque las cosas siguen igual y vale la pena pensar en lo que significa esta fecha.

Esta época del año se presta para menzajes de paz y de buenos deseos.

¡Qué bueno es que, al menos una vez cada tanto, haya incentivos para amar y hacer el bien! Lástima que estos mensajes sean en realidad campañas publicitarias destinadas a un mayor consumo (de los que pueden, por supuesto).
En la televisión comienza una seguidilla de películas navideñas en las que la Navidad se expresa en un "espíritu navideño", papá noel (variantes: Santa, Santa Claus, San Nicolás), el Grinch, paz, amor, alegría, buena voluntad, etc., etc.
Pero, ¿qué hay del origen de la navidad? ¿Por qué se celebra? Te propongo un juego: Pensá bien, concentrate, mirá con lupa, buscá en diccionarios.

¿Cuál es el error de la foto?


Si descubriste el error ¡Felicitaciones!
Fuera de broma, parece que hoy es necesario redescubrir el significado de esta fecha tan querida para nuestra cultura. Ya está asimilada a la época del año en que nos saludamos con un "felices fiestas", sí las dos. Son dos encuentros equivalentes para hacer lo mismo, incluso el brindis y los cohetes de las doce de la noche. Dos encuentros tan iguales que son casi intercambiables salvo por el tema de los regalos en el arbolito.

Volviendo al tema de la foto, el origen de la navidad es muy humilde. Tiene que ver con un nacimiento en una familia de obreros en un zona pobre del mundo de ese entonces. Este nacimiento no se transmitió por la televisión ("en el diario no hablaban de ti"), y sin embargo era el acercamiento mayor que Dios quiso tener con los hombres. Un acontecimiento único en la historia.

Dios quiso padecer hambre, cansancio, disfrutar de fiestas, de amigos; sentir tristezas, alegrías, decepciones y esperanzas; vivir lealtades y traiciones.

Con todo esto, se convirtió en un Dios que sabe en carne propia lo que vivimos, lo que nos pasa. Se convierte en un Dios tan cercano que también es de carne y hueso como vos y yo. Nadie se esperaba un acto de amor tan grande.
No dejes que pase este 24 sin hacer referencia o memoria de este hecho. Tal vez, a alguno se le ocurra que recordar es algo poco festivo, pero es que esto es lo que pasó y la razón de que podamos alegrarnos en que hay esperanza para quien busca respuestas, perdón para quien se siente responsable de sus errores, vida para quien se ve ya sin fuerzas.
Que no pase la oportunidad de que te encuentres con el Dios que con los brazos abiertos dio su vida por vos y por mí que dijo: "quien a mí viene yo no lo hecho fuera"
Un abrazo.

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