¿Qué se hace con nuestros datos en Internet?


Internet es una maravilla que  ha cambiado el mundo. Pero hoy no dimensionamos la cantidad de información que mueve. Y esto no es gratuito.
Sabemos que mucha de la información es captada por servicios de inteligencia del los estados. Otra, mucha, es aprovechada por empresas que arman así sus estrategias de marketing personalizadas. Muchos se benefician de estos conocimientos y la red se convierte en una tecnología que trae sus cosas positivas y negativas. Sirve para que la información sea plural e instantánea y a la vez para que nuestra intimidad sea vulnerada por interesados en enriquecerse a nuestra costa.
Aquí debajo se puede ver la cantidad de tráfico de datos que se ha producido en tres segundos. Es tremendo, en especial si te fijas en la cantidad de dinero que genera Google por ejemplo.



Click en la animación para abrir la versión completa (via pennystocks.la). 
Podemos ver en tiempo real el caudal de datos que se van generando durante más tiempo en la red haciendo clic en el enlace debajo de la animación.
Nuestro mundo cambia y no nos damos cuenta de lo rápido que lo hace. Por lo tanto debemos ser concientes de los peligros que nos trae la exposición en la red, en lo personal, en lo económico y en el tiempo de ocio.
Cada foto que subimos, cada clic, cada "me gusta", es información que estamos dejando libre para que otros utilicen con nuestro consentimiento tácito. Nadie puede reclamar por que otros usen lo que está en la red. Incluso lo que tiene Copyright tiene problemas para preservarse del uso no autorizado.
El escándalo Snowden es un ejemplo enorme de lo que un Estado puede hacer y hace con la privacidad de nuestra información personal. 
Es un llamado de alerta a que no entreguemos en nombre del placer nuestra vida y decisiones, nuestra libertad y nuestra dignidad.

Increíbles fotos de Sabella y la gente

La creatividad popular en una usina inacabable de ideas.  Es notable la velocidad de muchos en utilizar y reutilizar lo producido en la red para fabricar nuevos significados y crear cultura. Si cada imagen, cada canción, cada texto estuviera aprisionado por el cepo de copyright no podríamos disfrutar de lo que pasó el 5 de julio después del partido de Argentina-Bélgica. Sabella nos dio un material espectacular para los que estaban atentos. Esta es la foto original
En menos de dos horas, pudimos disfrutar de las que siguen. Podés votar por la que más te guste.



















Crónica sobre el pionero del cine en Argentina

Los amantes del cine saben que Argentina tuvo pioneros destacados y que hicieron mucho por desarrollar la industria. Este es el caso de Max Glücksman. Hace poco me crucé con un viejo número de Caras y Caretas que tenía una crónica sobre su negocio y sus actividades.
Aquí pongo a disposición la digitalización del artículo completo y reproducciones de sus páginas originales para ver cómo se veía el texto.

Antes, un poco de este personaje

Poco después de su llegada a Buenos Aires, en 1890, Glücksmann comenzó a trabajar como ayudante de fotografía en la Casa Lepage, propiedad de otro inmigrante: el barón belga Enrique Lepage. Este negocio ubicado en la Avenida Bolívar N° 375, edificio que hoy tiene una placa recordatoria que colocó la municipalidad bonaerense, fue el primero en ingresar al país equipos proyectores y filmadoras. También trabajaba allí otro pionero del cine, el francés Eugenio Py.
Los tres asistieron a la primera exhibición cinematográfica en Argentina, organizada por el empresario Francisco Pastor y el periodista español Eustaquio Pellicer, la cual se realizó en el Teatro Odeón el 18 de julio de 1896, donde se ven las breves escenas filmadas por los camarógrafos de los hermanos Lumière. Dándose cuenta de las posibilidades comerciales de este invento, Glücksmann, Py y Lepage se pusieron en contacto con los hermanos Lumière para la compra de sus aparatos, pero no prosperaron las conversaciones, por lo que deciden importar un "Cronofotógrafo Elgé" de la empresa francesa Gaumont- Demeny de 1897 y un "Cinematógrafo Phaté", distribuido por la Compañía General de Fonógrafos, Cinematógrafos y Aparatos de Precisión, de la también francesa Pathé Freres.

Artículo publicado en Caras y Caretas

El hogar del "film", en Buenos Aires

Sin mayores explicaciones, hasta el título de esta crónica para que todos comprendan que vamos a ocuparnos del gran coloso de los cinematógrafos: de Max Glücksmann y de su famosa «Casa Lepage».
En cualquier parte de Sud América, al hablar de cines y de películas, lo primero que viene a la mente es el nombre de Max, y en efecto: desde que se hizo en este país la primera exhibición cinematográfica, siempre hemos visto al final de toda cinta este sugestivo letrero: «Único concesionario, Casa Lepage, de Max Glüksmann» y, conforme fué creciendo la afición al cine, fué también en aumento la popularidad de Max y adquiriendo su bien cimentada Casa Lepage una importancia colosal.
Por eso llamamos al palacio que hoy ocupa Glücksmann en las calles Callao y Mitre, «el hogar del film». Porque en la casa Lepage nació el cine a la luz de Sud América, cuando apenas iniciaba Pathé, el gran Pathé, sus primeras cintas en Europa.
Si quisiésemos establecer una proporción matemática para mejor expresar lo que Glücksmann representa en cuestiones de ci-nemato grafía, diríamos que «Max es a Sud América lo que sus representados, Pathé Ereres, son al mundo»... y todo el que concurre a los cines está bien compenetrado de esta verdad irrefutable.
Hace ya muchos años que un comerciante francés, don Enrique Lepage, fundó modestamente, en un pequeño local de la calle Bolívar, una casa de artículos de fotografía, que pronto adquirió justo renombre para los aficionados y profesionales del arte de Daguerre. Entre los escasos empleados que ayudaban a Lepage a vender placas, máquinas y papeles, se destacaba por su afabilidad, por su extraordinaria viveza y por sus condiciones generales, un muchachito — un niño casi que llamaba, como vendedor, la atención de cuantos clientes llegaban a la casa. Este niño fué creciendo con el pequeño negocio, hasta llegar a convertirse en una parte integrante del mismo, en el otro yo de don Enrique Lepage, y tanto fué así que este último, rey ya de la fotografía en Buenos Aires, decidió nombrar al joven Max su príncipe heredero.
Llegó un día en que Lepage, célebre en Buenos Aires y rico, hizo efectiva la herencia, y entonces Glücksmann, con su espíritu emprendedor, con su clara visión para los grandes negocios y hábil discípulo de un bien hábil maestro, dio a la casa Lepage nuevos vuelos, fijó orientaciones que ha tenido el acierto de ir cambiando sin derrumbar lo viejo. Esto es: ha edificado, ha progresado, ha convertido su casa en poderosa organización, sin olvidarse de lo antiguo, sin descuidar por un momento siquiera lo que constituyó base y principio de la casa Lepage.
Así vemos, pues, que, a pesar de los vuelos extraordinarios que supo dar a la sección de cinematógrafos y cintas, sigue siendo en fotografía lo que siempre fué: la casa popular y popularizada por excelencia.
Lepage fué quien trajo el primer fonógrafo y el primer cine y las primeras novedades en fotografía y Glücksmann fué quien las dio impulso y las desarrolló hasta un máximum que por lo grandioso resulta casi inconcebible.
Hoy su venta de discos y fonógrafos alcanza cifras que si las estampásemos resultarían difíciles de comprender para el lector que no esté interiorizado de estas cosas; pero baste decir que si las películas cinematográficas de Glücksmann se ven en todas partes, los discos Odeón y Fono tipia, famosos en el mundo desde hace muchos años, se escuchan por doquiera y esos discos son, entre nosotros una de las grandes exclusividades que posee la Casa Lepage de Max Glücksmann.

Tras la modesta casa de la calle Bolívar, se estableció la gran sucursal de la Avenida de Mayo y calle Victoria. Era necesario una expansión que corriese parejas con la magnitud del creciente negocio, pero no se abandonó la casa vieja: esa siguió y sigue en donde fué fundada. Se estableció la nueva, se abrieron sucursales en Montevideo, en Rosario y en Santiago de Chile, y finalmente se coronó esa obra de engrandecimiento ocupando el palacio que orgulloso domina en la esquina de Callao y Bartolomé Mitre.
Además es dueño y empresario el popularísimo Max, de los teatros más notables que, para exhibiciones cinematográficas, se han levantado en Buenos Aires, a saber: El Palace Theatre, donde desde que abrió sus puertas se congrega lo más selecto de nuestra buena sociedad porteña; el Petit Palace, de la plaza Libertad; el popular Cine Ópera, de la calle Corrientes; y, finalmente, el colosal Electric Palace, que en la calle Lavalle da una nota saliente de grandiosidad por su artístico frente y por su capacidad extraordinaria, pues tiene asientos sin apreturas ni incomodidades para dos mil personas 
La característica saliente de los teatros de Glücksman estriba, sin embargo, principalmente en la novedad de las cintas que exhibe y en que, por ser importadas exclusivamente por él, se estrenan en sus teatros, aun cuando después pasen a las empresas innumerables ese. tanto en la ciudad como en todo el interior del país, como en las demás repúblicas sudamericanas, son subsidiarias de Max Glücksmann, que es a su vez representante de Pathé Freres y de las más importantes fábricas de películas de todo el mundo.
Max Linder, Salustiano, la famosa Robinne y cientos de otros personajes populares son ex-clusividad de Glücks¬mann, y por tanto ningún cinematógrafo de los importantes puede omitir servir al público sus platos favoritos y así, pues, todos — los buenos se entiende — dependen principalmente de Max Glüksmann, quien, hoy por hoy, empuña firmemente el cetro sin temor a revoluciones antidinásticas.
Por otra parte, la dinastía de los Glücks¬mann, que reconoce a Max por jefe, es bastante extensa. Cuatro hermanos le ayudan en la difícil tarea de llevar las riendas del gobierno en tan extensos dominios. En estas páginas publicamos la fotografía de Enrique, gerente general, en cuya mano están todos los hilos del negocio, y la de Jacobo, el sub-gerente, que, en determinados momentos, substituye a sus dos hermanos mayores en el man¬do supremo. Todos ellos han crecido con la casa y todos han colaborado con Max a su engrandecimiento. Justo es, pues, dedicarles en esta crónica el lugar que les corresponde.
Cuando una empresa particular llega a una altura tan grande por el esfuerzo propio de un hombre, sin ayuda de capitales extraños ni apoyos de ninguna clase, se convierte en algo que honra a la nación donde se halla radicada y en este sentido Max Glücksmann es un benemérito de nuestro país, puesto que ha sido él, como continuador de la obra de Lapage, quien ha hecho que venga a Buenos Aires, el centro principal de la cinematografía en Sud-América.

Fuentes
Revista Casas y Caretas, Edición Almanaque de 1914
Wikipedia 

La frustración y el desafío como oportunidad de aprender

Te invito a ver el siguiente video y luego leer una pequeña reflexión sobre el desafío que impone la frustración como un espacio para el aprendizaje.
El momento de vacío que produce el fracaso al intentar algo puede ser igual a estar en un camino que se abre en dos. Uno es el de la desesperación y la entrega de las armas. El otro el de la oportunidad de buscar nuevas maneras de lograr el fin que nos proponemos.

Esta situación se nos presenta a menudo a los que tenemos hijos o los que, como en mi caso, somos docentes, y tenemos que luchar constantemente con la sensación de que no aprenderán, que no será posible la realización de un proyecto. ¿Cómo ayudar a nuestros hijos o alumnos (o a nosotros mismos)?

El temor mayor que se nos presenta es que nuestros hijos o alumnos rechacen todo intento por afrontar una prueba en la que ya han fallado, que tiendan a quedarse donde estaban. Sabemos que crecer cuesta y es un esfuerzo que no todos están dispuestos a realizar. Mi experiencia me indica que muchos no querrán salir de la media de sus pares y que no intentarán estar un peldaño más alto. Indefectiblemente resultará en mediocridad.
La tarea del mayor responsable aquí es ineludible. ¿Por qué alguien hará un esfuerzo si no ve una recompensa? La autosatisfacción no es para muchos un aliciente. Muchas de las tareas escolares no tienen otra meta que una nota, solo un número. Hoy no es importante. El abuelo del cortometraje le quita los auriculares al joven y lo deja solo con una hoja. Sabemos que en muchos casos, los jóvenes actuales retomarán los auriculares y dejarán la hoja en la mesa sin apenas tocarla. Muy frustrante.

El premio por superar una prueba puede estar en cualquier lado. La mirada, la paciencia y la aprobación son los ingredientes necesarios para que el interés por aceptar el desafío sea tenido en cuenta. Las palabras dichas a tiempo a un hijo pueden ser el combustible que hagan avanzar la máquina de la creación y el crecimiento. El desapego, la falta de comunicación, la desatención de los mayores pone en riesgo a una generación completa que puede perder muchas oportunidades de avance personal, emocional, espiritual.

Me gusta el final de la película en el que el abuelo solo asiente con la cabeza y esto basta para que ambas generaciones puedan quedarse en silencio compartiendo una taza de té, pero conectados, habiéndolo logrado.
¿Qué crees que sea necesario hacer para que las nuevas generaciones crezcan, busquen, desarrollen ideas nuevas? Espero tus comentarios

Navidad es un acto de comunicación

¡Siempre es agradable recibir un llamado o un mensaje de gente que amamos, respetamos o admiramos! ¡Alguien pensó en mí!
Pensamos en ese momento en que esa persona se acordó de nosotros, que eligió las mejores palabras y se esforzó, realizó acciones para que su mensaje nos llegue.
Son una gran cantidad de pasos que son necesarios para que el acto comunicativo se realice.
El que quiere comunicarse debe trabajar para que el significado que desea transmitir esté puesto en palabras que para mí quieran decir lo mismo, en especial si el mensaje es importante.
¿Qué sucede si nos enteramos que alguien muy importante, por caso un presidente, un rey, o el creador del universo quiere decirnos algo. Bueno, en realidad, esto ha sucedido.
Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas. Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. (Hebreos 1:1-2 - La Biblia)
Hablar de Navidad y hablar de la llegada de Dios a estar entre nosotros es lo mismo. Pero lo más importante que tenemos que entender es que Dios está haciendo un esfuerzo enorme desde hace siglos para entablar una relación con nosotros. 
Para algunos quizás suene raro. En ocasiones algunos se preguntan dónde está este Dios cuando hay sufrimiento, cuando hay injusticia. Justamente es Él que clama por indignación cuando pasan cosas como éstas, es Él que quiere intervenir en defensa de los débiles. Pero, no va a ir en contra de nuestra voluntad, no va a forzar nuestros corazones para que lo busquemos torciéndonos el brazo.
Por eso quiso estar cerca nuestro, sentir lo que sentimos, necesitar lo que necesitamos en la persona de Jesús, que llegó a padecer la injusticia de los hombres sobre sus propios lomos.
Te invito hoy a alzar la mirada y entablar una charla con Dios. Porque la comunicación es entre dos, incluso para Dios. No dejes pasar este tiempo sin dedicarle unos minutos a escucharlo, porque te quiere bien y te anda buscando, como siempre lo hizo.

Cosecha bestiaria

Algo que no sé a esta altura si queda claro. Lo publicado en las diferentes entregas de este Bestiario es absolutamente cierto y lamento no haber hecho copias del puño y letra de los alumnos. Esto debo decirlo,  no porque haya recibido alguna acusación de ser un humorista escondido tras los alumnos, sino porque a veces, ni yo mismo lo puedo creer.

Tengo que contarles que tengo una amiga, compañera y colega (extraordinaria, hay que decirlo) que me provee de mucho material para este Bestiario.
La frase a continuación es de su cosecha actual o histórica.
  • Profesor: ¿Sigfrido, de dónde era oriundo? Alumno responde: No recuerdo quién era Oriundo.
Gracias muchas beses, Teresa.
  • El cine corresponde a las características de la imagen fija-secuenciada. Calculo que la entendí-no la entendí
  • El cine correponde las características de la imagen fija porque las personas que ven la película están concentradas en verlo. Me he quedado bizco de tanto concentrarme en la imagen de la peli.
  • La mejor hora para sacar una foto es a las 12 horas cuando el sol está fijo. Galileo en este momento se está pegando un tiro en el telescopio.
  • La iluminación, la ubicación y el punto de ebullición son recursos que brinda la playa. Síiiiii, la ebullición...!
  • Por ejemplo la representación de un pirata caracterizado por el loro, el Garfield, la vestimenta... También podría estar Gaturro, que es parecido.
  • Se da a ver (sic) un mayor goze de amor, aplicando familias embalsamadas. Traducción probable (no de Google): "goza del amor y la aceptación de su familia ensamblada" o algo por el estilo. No tengo ni la más remota idea de cómo llegó a esta formulación. Tal vez es una alumna embalsamada 
  • Profe de música dice: Dígame un instrumento que tocaban los egipcios. EL alumno responde: el sarcófago!!! (Gracias Laura Cerviño por tu aporte)
La última de las declaraciones no es bestiaria pero me gustó mucho:
  • Actualmente un celular es más inteligente que su dueño. Me rindo a sus pies. Gracias totales
Otras ediciones del Bestiario:

El sur mira a Mandela

Es curioso el dato que da Twitter acerca de las menciones que se hace de Mandela en esta red social, en especial si atendemos a su situación territorial.
Los carteles dan cuenta de la cantidad de menciones y en todos los continentes se da una constante. El sur busca más o menciona más al líder de la libertad sudafricana y símbolo de lucha contra la desigualdad.
Esta no es una lectura científica pero da para preguntar por qué el norte es significativamente menos interesada. ¿Será por cuestiones ideológicas? ¿Será que sus necesidades satisfechas no los dejan mirar hacia afuera, lejos de su ombligo?
Recuerdo el dicho de Mafalda "Qué habrán hecho algunos pobres sures para merecer ciertos nortes?" Es posible que la historia sea responsable de este reparto, lo que daría la triste nota de que ciertos sures todavía buscan símbolos y ejemplos de liberación.

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