Recorría una casa de antigüedades y una niña de unos 8 años dice:¡Yo sé lo que es esto! !una vez vi una!señalando una máquina de escribir.
Lo obvio de la existencia de los objetos y de los conocimientos que se tienen sobre ellos se viene abajo por la velocidad en que cambia nuestra cultura.
Mi abuela llegó a ver a lo largo de su vida el tranvía a caballo, la llegada del hombre a la luna y las primeras computadoras de escritorio.
Hoy, el período de vida de una tecnología es de 10 años y está disminuyendo.
¿Seremos capaces de sostener algo de nuestra cultura a lo largo de los años? ¿Será que acaso perderemos hasta la nostalgia?
¿Qué será de nosotros si no tenemos elementos permanentes que nos sostengan como cultura y como individuos?
Será hora de buscar las cosas que permanecen, bajarnos del tren bala de los cambios que nos ofrece el mercado. Poner nuestros cimientos en las riquezas eternas
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