Mundo publicidad

El hombre moderno se la pasa leyendo, decía Roland Barthes. Y tiene razón. Vivimos en una aglomeración de signos, mensajes, marcas, llamados, en una densidad nunca vista en la historia de la humanidad.
Caminamos en medio de carteles publicitarios, sonidos, señales, luces indicadoras y más, que hacen de nuestro mundo un mundo de textos. Leemos estos textos con una velocidad y naturalidad sorprendente. Dicen que los los niños menores de tres años son capaces de reconocer al menos 50 imágenes, signos o marcas comerciales sin problema.
Las marcas han llenado nuestras vidas y las hemos incorporado como parte de la naturaleza, del paisaje. Hay productos a los que llamamos por su marca y o por su carácter genérico. Los operativos de gobierno, policiales, militares tienen un slogan.
Hemos llegado a la apoteosis del sistema, un MUNDO PUBLICIDAD.




Mundo marca
Los profesionales del marketing y de la publicidad hablan de la "Personalidad de una marca". ¡Qué curioso! porque de esta manera, los signos cobran una vida casi biológica. Se han vuelto ciudadanos de nuestro espacio, con derechos, con intereses, con demanda de fidelidad. El sistema capitalista exige a gritos que las marcas tengan su lugar en este mundo en el que todos jugamos el juego de Papá Noel: Sabemos que su fin es la ganancia monetaria a costa de nuestro consumo. Pero hacemos de cuenta que sus mensajes son reales, que piensan en nosotros, que están para solucionar nuestras necesidades.
El punto es que el sistema publicitario se ha instalado en todos los ámbitos de nuestro hábitat.


Incluso podemos escuchar a los asesores de recursos humanos aconsejar métodos de auto marketing para vendernos mejor en el mundo del mercado laboral.
El mundo se ha vuelto mercado. Los objetos, marcas; las personas, productos.


En la última entrega de los premios Oscar, LOGORAMA, un cortometraje francés se llevó el premio en la categoría de animación. En esta película, los personajes son todos logos de marcas de todo el mundo. El mundo trasmutado en LOGO. Parafraseando al título del libro de Naomi Klein, NO LOGO, esta historia es la del SI LOGO. Te invito a ver el film.


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Hay aquí, una especie de pequeña revancha. Las marcas son utilizadas para otros propósitos. Para narrar una historia que no encaja con el propósito para el que fueron diseñados. Es usar el mismo sistema pero cambiando un poco el relato. Las marcas fueron utilizadas sin pedir el permiso correspondiente, lo que le da un plus a la idea de la película.
Si esto sirve de algo, es para darnos cuenta de la ficticia naturaleza de nuestro mundo. Para entender una vez más que aunque la estés viendo, esto no es una pipa

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